viernes, 30 de agosto de 2019

DOS MIL OCHOCIENTOS CUATRO








A pesar de que me había comprometido a no hablar de la enfermedad en mi diario, compruebo que es inevitable, ya que mi vida está demasiado relacionada con ella.
Es difícil que alguien que no haya pasado por algo semejante se pueda imaginar cómo me siento.
Intento no quejarme pero ayer pasé una tarde tan difícil que cuando llegaron a casa mis hijos, cometí el error de decirle a Beatriz que estaba aburrida y se puso muy sería diciendo que aburrirse tiene remedio.
Yo había querido expresar que estaba harta de la quimio pero me expliqué mal y fui malinterpretada.
Estoy atontada, ni siquiera sé lo que quiero, excepto que termine la pesadilla que estoy atravesando.
Me gustan y me ayudan los comentarios que hacen mis seguidores en FaceBook.
Me ayuda lo que me dijo ayer Jaime Araluce:

“No olvides que tienes el tiempo a tu favor”

Lo pienso y no me queda más remedio que reconocer que es verdad.









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