lunes, 23 de octubre de 2017

MIL TREINTA Y OCHO








He pasado el fin de semana dedicándome a intentar poner en marcha mi último proyecto:

AGENCIA DE MUJERES MAYORES DE SESENTA Y CINCO AÑOS

En principio todo se hace a través de Facebook.
Hice un video explicando un poco las bases pero parece ser que no se oye bien.
Empecé como una ametralladora, demasiado acelerada y ahora veo que no pasa nada si voy más despacio.
Mejor para mí y para las personas interesadas.
La idea es hacer un making of con los videos que se utilicen.
Nada está determinado excepto el límite de edad y que todo esté digitalizado.

Ya han empezado a responder.
A algunas les de pena no poder participar por ser demasiado jóvenes.
Tendrán que fastidiarse o tener paciencia.

Me contó una chica de treinta y tres años que se había presentado a un trabajo y a pesar de tener experiencia y contar con todos los requisitos que pedían, no se lo dieron por ser demasiado vieja.

Yo no entiendo el mundo, casi no me entiendo ni a mi, pero me acepto y voy llevando a cabo las ideas que me vienen a la cabeza.

La diferencia con los proyector habituales, es que a mi me gusta que el proceso sea parte del espectáculo, que desde el principio todos podamos participar.

De momento, aparte del video que casi no se oye, publiqué en FB lo siguiente:

Invito a participar en un casting de mujeres mayores de sesenta y cinco años, que quieran ser modelos en un evento artístico. 
La presentación se hará a través de un video, en el que se mostrarán en todo su esplendor.
Mejor que no sean demasiado guapas ni delgadas y si tienen algún defecto físico, estupendo.
Solo hace falta que muestren lo mejor de sí mismas.
Todo se hará a través de Facebook.
La siguiente información llegará muy pronto, a través de un video que servirá de ejemplo.








domingo, 22 de octubre de 2017

MIL TREINTA Y SEIS








Algunas personas me preguntan cómo he tenido tiempo para vivir tanto.
No sabría qué contestar, excepto lo que he comprobado a lo largo de los años:

Cada uno tiene su ritmo.

Lo más desconcertante, es que solo cuento un tanto por ciento de lo que me ha pasado, ya que hay acontecimientos que no deseo recordar ni que sean conocidos:

Disparates de tamaño gigante, que, gracias a la suerte que siempre me acompaña, no han tenido la repercusión que se merecían.
Otras aventuras prefiero ocultarlas porque son demasiado privadas, solo a mi me pertenecen.

Hay asuntos en los que tendría que involucrar a terceras personas para darles todo el sentido y no quiero hacer daño a nadie.

Y otra, bastante chistosa, es que, detrás de muchos de los acontecimientos que cuento con detalle, son solo la parte del iceberg que se ve por encima del agua.
Todo lo que queda debajo, que es lo más gordo, no sale a la superficie.

Ya sé que lo que estoy diciendo quita interés al diario.
No es eso lo que pretendo.
En absoluto.
Debido a que soy una indiscreta sin arreglo, es posible que algún día no me quede más remedio que soltar lo que me va quedando dentro, tendré que sacar a relucir la parte oculta del iceberg.



He estado viendo el programa de viajes de los domingos y hoy hablaban de Méjico, en donde estuve dos maravillosas semanas tocando los lugares más emblemáticos.
Al principio no me gustaba, porque eran demasiado tranquilos y yo tenía prisa.
Ellos no soportan que les inciten a ir más despacio y cuando me atreví a hacerlo, me cayó una bronca que me quitó la prisa en un santiamén.
Estaba en Mérida, Yucatán y un mejicano que tenía una tienda en donde quise comprar algo, en vez de atenderme sobre el asunto que me interesaba, empezó a presentarme a su mujer, a todos y cada uno de sus hijos y terminó invitándome a comer, con el propósito de hablar de negocios por la tarde.
Yo no necesitaba nada de lo que me ofrecía, me estaba aburriendo demasiado, solo me apetecían unos pañuelos mejicanos que me gustaban y quería traer unos cuantos para regalar a mis amigos.

Se lo dije en un tono tal vez inapropiado y el que usó él fue todavía peor, por lo que terminamos como el rosario de la aurora y comprobé que los mejicanos tienen carácter.


A partir de ese momento, he sabido comportarme de otra manera con la gente latina o, por lo menos lo intento.












sábado, 21 de octubre de 2017

MIL TREINTA Y CINCO








Estoy plenamente convencida de que la vida es un traje a medida y de que todo lo que me pasa, es para aprender una lección valiosa.
Una de las experiencias más importantes, que me preparó para lo que me esperaba, la tuve en la cárcel de Basauri, donde estuve tres días y medio después de haber pasado dos o tres, en la comisaría de San Mamés.
El motivo era que le había dado 2.000 pesetas (12 Euros) a un colega que iba a San Sebastián a comprar marihuana.
Había escrito una lista con los nombres de todos los encargos y la correspondiente cantidad con la mala suerte de que la policía la encontró en su coche.

En aquella época yo era muy joven, creo que todavía no había cumplido treinta años y estaba bastante harta de la vida matrimonial y de ocuparme de la casa.
Solo los hijos me daban alegría.
Cuando descubrí el hachis y la marihuana, se me abrió un panorama encantador que me deslumbró.


Aquellos días pasados en Basauri fueron muy importantes para mi, que seguía viviendo sin enterarme de nada, incapaz de tomar las riendas de mi vida.
Lo pasé mal, hacía frío, no me dejaban ducharme, tenía un nudo en el estómago que me impedía comer, y me dedicaba a sentir y a pensar.
Así es como tuve la revelación.

Hasta entonces nunca había tenido consciencia de mí misma.
Me consideraba parte de un todo que consistía en mi marido y mis hijos.
Y casi sin darme cuenta, de pronto comprendí que yo tenía vida, que mientras los demás estaban en casa calientes y cuidados, me vino a la cabeza la famosa frase:

¡Sálvese quien pueda!

Mi vida era mía, solo a mí me pertenecía y tenía mis problemas y alegrías prescindiendo del núcleo familiar.

Sentí una libertad como nunca antes la había experimentado y creo que a partir de ese momento, se arreglaron las cosas.
Se me aclaró la cabeza y cuando el juez volvió a preguntarme si Cala fumaba, me vino la respuesta adecuada:

Lo probó una vez pero no le gustó.

No se quedó contento, pero me dejó irme a mi casa y me tuvo en Peligrosidad Social durante seis meses, yendo a firmar al juzgado cada quince días.

Luego se murió mi hijo, me quedé embarazada, me separé y tuve la tranquilidad requerida para tener un embarazo que conduje a término el trece de abril, exactamente nueve meses después de que Carlos se ahogara.


La venida del nuevo niño fue un acontecimiento gloriosos, que atrajo a sus hermanos a casa para poder hacer de él un niño feliz, ya que eran sus padrinos y le adoraban.







viernes, 20 de octubre de 2017

MIL TREINTA Y CUATRO







Pizca se disculpa conmigo porque sabe que lo de Cataluña me tiene harta.
La verdad es que resulta cansino, pero reconozco que es el tema que más me apetece, cuando pongo la televisión o la radio, que hablen de eso, aunque es tan enrevesado que ya casi no sé cómo va.
Si dejo de seguirlo un día ya ha cambiado todo.


Cuando me comprometí con Artelista para vender mis cuadros, había hecho firme propósito de no meterme en berenjenales que me dieran trabajo.
Ya tengo suficiente con cuidarme, ir a los médicos y todo lo demás.

No obstante, la vida depara sorpresas y a veces es imposible resistirse a ellas.
Ahora estoy en tratos con una abogada, porque ha salido una ley que parece que me da derecho a una pensión de viudedad.
Ya se intentó en su día, cuando murió mi ex marido, pero faltaba un requisito, que es justo el que me serviría ahora.
No quiero hacerme ilusiones ni tener expectativas, porque dicen los sabios que son la causa de sufrimiento y así lo he experimentado cada vez que creo que voy a tener suerte.
Yo estoy contenta con mi vida y mis circunstancias, o sea que si sale bien ese asunto, lo celebraré y si no, también, porque no tengo motivos para quejarme, la vida me sonría.

No tengo prisa.
Nada me agobia.
No tengo deudas.
Confío en los doctores que se ocupan de mi cuerpo.
Mis hijos están sanos y contentos.

¿Qué más puedo pedir?

Solo tengo una idea que me gustaría llevar a cabo antes de morirme:

Lo tendría que hacer alguien que esté dispuesto a ocuparse y sepa llevar una empresa.
Yo no estoy preparada para trabajar y seguro que si montara una startup, iría a la ruina.
Yo solo pondría la idea.


Se trata de organizar una agencia de modelos a partir de sesenta y cinco años.
Sería algo notable, ya que pondría en movimiento a las señoras mayores que tienen dinero y ganas de estar guapas.

Yo creo con firmeza que todas las mujeres podemos estar estupendas, siempre que estemos bien cuidadas y arregladas.
No sería obligatorio estar delgada, sino cada una como quiera estar, pero muy cuidada, bien vestida,
original y con alegría.
En realidad, me gustaría que tuvieran algún problema físico, como por ejemplo andar con muletas o en silla de ruedas con motor para que puedan ser independientes, también podrían llevar su mascota.
Sería una acción en la que se filmaría todo desde el principio, supongo que el casting sería sensacional.
La idea sería que alguien, no yo, se ocupara de hablar con las tiendas de arte para que colaboraran y al final el desfile se haría allí, en El Centro Comercial.
Necesitaré un buen film maker porque al final presentaría el making of.


Las modelos de esa agencia serían ejemplos para mujeres de cierta edad y harían ver que se puede estar maravillosa dedicándose tiempo y atención.


















jueves, 19 de octubre de 2017

MIL TREINTA Y TRES








Desde que publiqué mi segundo libro “El esfuerzo precede a la satisfacción”, no me preocupé de hablar con la editorial para saber cómo iban las ventas, pero ahora que de repente, bastante gente ha empezado a interesarse y quieren comprarlo, me he puesto en contacto con Fernando, mi editor, que es encantador y me ha explicado cómo funciona el asunto.
Las personas que lo quieren comprar simplemente lo pueden pedir en La casa del Libro, El Corte Inglés, Amazón y otras librerías, todo fácil.
Lo que me ha llamado la atención, ha sido la miseria de dinero que me llega a mi.

Si es digital, 0.98 Euros y en papel 2.98.

Resumiendo, si como artista plástica nunca fui capaz de vivir de mi trabajo ¿qué sería de mí si tuviera que vivir de la escritura?

No me quedaría más remedio que seguir la senda de Thoreau, estudiarme su Walden a conciencia, e internarme en los bosques del país de los vascos.

Doy gracias al cielo cada día de poder vivir en un pisito con calefacción, agua caliente y sobre todo wifi.

He vivido en varios lugares donde las condiciones eran precarias, no obstante era muy feliz, no me quejaba.
Lo malo fue el calor que pasaba en Australia al mediodía.
No encontraba manera de evitarlo.

De todos los lugares donde he estado, el peor sin ninguna duda fue la cárcel de Basauri, menos mal que solo estuve tres días y medio, porque aquello era un infierno.
Solo tenía una cosa que me gustó y es que no tenía que hacer ningún papel, me mostraba tal cual.
Allí no había que estar guapa, ni limpia, ni ser simpática, ni poner buena cara, ni hablar si no te apetecía, aunque yo sí hablaba, sobre todo para intentar distraerme.
Hasta me confesé.

Otro lugar que me dejó mal recuerdo fue Jaca.
Eso sucedió cuando estaba en Proyecto Hombre
Nos llevaron a pasar un fin de semana para distraernos y menos mal que vino mi hijo pequeño conmigo, porque fuimos a un convento de frailes que estaba sucio, olía a demonios y se comía fatal.
Mi hijo no protestaba, pero ni siquiera se desnudaba para meterse en la cama, se tumbaba vestido y allí se quedaba quieto como una momia toda la noche.
Lo pasé muy mal.
Además hacía frío.
Gracias a que yo llevé mi coche y durante el día nos íbamos al hall de un hotel con nuestros libros y nos quedábamos allí calentitos, hasta que llegaba la hora de cenar.

Lo bueno de estar en lugares espantosos, es que al llegar a casa se siente una felicidad inmensa.














miércoles, 18 de octubre de 2017

MIL TREINTA Y DOS








El tema de los abusos sexuales está llegando a un grado tal, que no nos va a quedar más remedio que enseñar a los hombres donde empieza, porque hay una especie de pensamiento generalizado de que solo a una violación completa con penetración, se la considera propasarse.
Y no es así.
El exceso empieza en el momento en que una mujer es tocada sin su pleno consentimiento.
Por ejemplo, un hombre que pone la mano en la cintura de una mujer, es suficiente para que sea abuso.
Desde que ha empezado la declaración mundial, de que todas las mujeres que alguna vez se han sentido acosadas pongan ME TOO en FB, es tan grande la respuesta, que muchas mujeres de todas las edades, estamos dispuestas a contar con toda clase de detalles, la cantidad de veces que nos hemos visto en situaciones incómodas, nos hemos sentido faltadas al respeto, y no hemos sido capaces de   decirlo, porque no era una violación.
Cuando ha habido violación también lo hemos silenciado, por diferentes motivos.
Muchas de las veces, algunas mujeres recuerdan que siendo muy pequeñas había un tío, el hermano de su madre, por ejemplo, que las llevaba a su cama y las acariciaba.
Esto me lo contó ayer tranquilamente una amiga mientras charlábamos sobre el tema, ella casi ni se acordaba.
Y así podríamos seguir hasta el infinito y no pararemos, hasta que consigamos que una mujer pueda sentirse segura en la compañía de hombres.
Yo misma, poco a poco, voy recordando situaciones en las que he sido abusada en lo que podríamos llamar pequeña escala y sin embargo me afectó, porque lo tengo guardado dentro de mí, escondido, cubierto de capas y me cuesta hasta pensar en ello, aunque poco a poco me gustaría contarlo, creo que es una manera saludable de limpiarlo.

Las mujeres hemos puesto el poder en manos de los hombres y ellos no han dudado en aceptarlo, por lo que siendo conscientes de que son imprescindibles para darnos hijos, su arrogancia les ha hecho olvidar que tan necesarios son ellos como nosotras, pero siendo la mujer más amable por naturaleza, ellos han tomado las riendas y han organizado una coreografía en la que siguen siendo como los hombres de las cavernas que arrastraban a las mujeres agarrándolas del pelo.


En definitiva, siguen comportándose como auténticos primates.














martes, 17 de octubre de 2017

MIL TREINTA Y UNO








Creo que la mujer está empezando a perder el miedo y ya no quiere ceder ante los hombres.
Estamos consiguiendo lo que nos habíamos propuesto hace muchos años y por motivos que desconozco, tal vez porque todavía no había llegado el momento idóneo, seguíamos prestándonos a ser tratadas como subalternas.
Me temo que los hombres están demostrando tanta incapacidad para resolver problemas importantes que hemos perdido la confianza en ellos, e incluso ellos mismos no saben por donde tirar.

Empiezan a organizar exposiciones de mujeres.
Nos incluyen en los actos a los que hasta ahora solo acudían hombres.

Siguen matando mujeres, tendrán que parar porque aquí, en pleno siglo XXI, la familiaridad que se permiten con niñas y adolescentes, es inadmisible.

Desde que acudí a Zarátamo para ver Arenas de silencio, el documental de Chelo Álvare Stheale sobre este tema, he empezado a recordar todas las veces que me he encontrado en situaciones difíciles, por culpa de hombres que se propasaban conmigo.

Como dijo Pizca cuando se lo comenté, antes ponían la mano en el muslo y ahora clavan cuchillos.

Me vienen a la cabeza memorias que tenía muy dentro de mi, tan escondidas que nunca se las había contado a nadie y me cuesta recordarlas.
Me habían enseñado a silenciar ese tipo de acciones.
Han sido tantas las veces que he tenido que ponerme seria y que he pasado un mal rato para evitar males mayores, que ya me harté.

En mi pequeña medida me gustaría cooperar con Chelo en su proyecto, ya que espero que el documental se siga pasando y colabore en esta manera, que es la que tenemos las mujeres para defendernos de los abusos sexuales:

Usando la palabra.
Hablando.
No silenciar los hechos.

Desde que he empezado a escribir sobre algunas de las veces que me he sentido agredida sexualmente, me encuentro mejor y me consta que estoy ayudando a otras mujeres.

En FB hemos empezado a poner Me too, y es impresionante la cantidad de Me too que se ven.

Creo que no hay una sola mujer que no haya puesto su Me too.








lunes, 16 de octubre de 2017

MIL TREINTA









He estando viendo los fuegos de Galicia y me ha dolido ver allí a los propietarios, mirando mientras ardían sus casas.
Parece mentira que no reaccionen, teniendo tanta experiencia en incendios.
Yo aprendí cuando vivía en Los Ángeles, que lo mejor que se puede hacer ante un incendio que se acerca, es huir.
En esos momentos solo la vida importa.

Mi hijo y yo tuvimos la experiencia de ver cómo las llamas se iban acercando a nuestra casa y ya empezaba a estar todo oscuro.
Era el mediodía y la policía dijo con un altavoz que abandonáramos la urbanización, se llamaba Malibu Villas, así que nos fuimos en la furgoneta de mi hijo, dejando todo en la casa.
Como todavía éramos nuevos en asuntos de fuego, hicimos caso a lo que nos aconsejaron y fuimos al parking de la escuela de Malibu.
Nos quedamos a dormir en la furgoneta y al día siguiente nos dejaron volver a nuestra casa.
Tuvimos suerte, puesto que el fuego no llegó hasta esa zona.

No obstante, vi en la televisión a Shirley Maclaine desesperada, pidiendo ayuda delante de su casa que se estaba quemando y eso que solo vivía a unos pocos kilómetros de la nuestra.
En esa zona de California hay muchos fuegos, porque la mayoría de las casas son de madera.
También hay terremotos, generalmente pequeños.
Son debidos a la falla de San Andrés.
Yo noté alguna veces un ligero movimiento.
En una ocasión, estaba en un restorán tomando una pechuga de pollo y de repente empezó a temblar la mesa.
Nos miramos los comensales y parece ser que eso nos tranquilizó, porque seguimos todos comiendo tan tranquilos.
Para la gente que vive allí, eso es el pan nuestro de cada día, no le dan demasiada importancia.
Además, las casas buenas están construidas con protector para temblores.

Entonces aprendí que si alguna vez me encontrara ante un fuego que se acerca, cogería mi coche y huiría en dirección contraria, lo más lejos posible para no pasar ese mal rato.
Si no pasa nada, estupendo y si se quema todo, estupendo también, porque lo único realmente importante es la vida.



Mientras veía en el telediario cómo ardía Galicia, me venía a la cabeza el deleite que deben sentir los pirómanos, para ellos es la gran fiesta.
Parece ser que es una enfermedad que produce un impulso difícil de refrenar.
La padecen más los hombres que las mujeres y se da mucho entre bomberos.

Dicen los expertos que el placer que produce ver el fuego en los pirómanos, sobre todo el que han provocado ellos, es como el del toxicómano antes de inyectarse.

La fuerza de la naturaleza es tanta, que ante ella no nos queda más remedio que intentar ser humildes y agradecer la tranquilidad, cuando la tenemos a mano.















domingo, 15 de octubre de 2017

MIL VEINTINUEVE








Bilbao se ha vuelto tan bonito, tan turístico y tan famoso, que los fines de semana es mejor no salir de casa.
Si algo detesto en este mundo son las multitudes y ayer no se me ocurrió pensar que iba a encontrarme con una especie de jeroglífico, del que no sabia por donde salir.
Simplemente no tuve en cuenta que hay otras personas, a las que también les apetece salir a la calle cuando hace un día espléndido.
Pues bien, todo lo que se me iba ocurriendo resultaba equivocado.
Primero pensé en ir al puerto viejo para ver a buzos voluntarios, que estaban quitando la porquería del Cantábrico, pero la carretera estaba cortada, por lo que di la vuelta y me fui a Bilbao con la intención de ver la exposición de Kóplovich, que está en el museo del parque.
Llegué y el parking estaba completo, sin esperanza de que alguien se marchara, porque a las ocho y media empezaba el espectáculo de las luces en el Guggenheim y ya estaba la gente esperando.
Imposible aparcar el coche.
Sin que me importara demasiado, pensé en aprovechar la luz que quedaba, para hacer fotos en Zorrozaurre, lugar que deseo inmortalizar antes de que lo destrocen para hacer una especie de Manhattan bilbaíno, que dejó diseñado Zaha Hadid antes de morirse y que tienen intención de comenzarlo dentro de cinco años.
Habían cerrado el puente por el que se entra.
Después del jaleo que se organizó el primer día en los alrededores del Guggenheim con la gente atropellándose, habían hecho unos arreglos para que todo funcionara con suavidad.

Volví hacia las playas, pensando en hacer fotos en la segunda playa de Sopelana, que es preciosa y hay una pequeña que se llama El Sitio, a la que nunca he visto con la luz del atardecer.
Había bastante caravana, pero conseguí llegar y me encontré que todo estaba tapado por la kalima, por lo que me di la vuelta como pude y me fui a Las Arenas que estaba tranquilo, para tomarme un helado en Averasturi y volver a casa con la sensación de que por lo menos, algo me había salido bien.

Hoy es domingo.
Hace un tiempo agradable pero no tengo ganas de salir de casa.
Desde que me han puesto la rodillera para que ande, no me apetece salir porque me cuesta andar.
El cambio de pisada me ha cambiado todo el cuerpo, incluso el cerebro, así que tendré que irme acostumbrando poco a poco a todas las novedades:

Los implantes.
El tacón de centímetro y medio en el zapato derecho.
La rodillera, que es un artefacto importante y ha sido lo último que me han agregado.

No me importa.
Pienso seguir intentando que mi pierna mejore.
Lo último que me descubrieron en Pamplona es que tengo rotos los tendones posteriores de la rodilla, se llama Recorbatum, tengo que evitar a toda costa que la pierna se levante.

Me apetece dar un paseo hasta el faro aunque sea con dos muletas.
Recuerdo cómo me gustaba ese paseo cuando era joven y sana y andaba sin esfuerzo.

Hay que aprovechar todo lo que se tiene para lo cual, es necesario ser consciente.