lunes, 22 de octubre de 2018

DOS MIL QUINIENTOS TREINTA Y SIETE







Constato sin ningún entusiasmo, que lo que a veces me hace arrepentirme de haber aceptado la amistad de algunos amigos de Facebook es el solipcismo.
Me sonaba la palabra pero no me había parado a pensar en su significado hasta que hoy, viendo el programa “La Aventura del Saber” en la 2 de TVE, han hecho una interesante entrevista a Victor Sampedro sobre su libro “Diétetica digital” en el que una de las tres reglas que recomienda a los que frecuentamos el ordenador, es no caer en el solipcismo.

Rápidamente he buscado el significado exacto de la palabra en la RAE y es así:

solipsismo
nombre masculino
Doctrina filosófica que defiende que el sujeto pensante no puede afirmar ninguna existencia salvo la suya propia.

Inmediatamente he comprendido de lo que se trata.
Por eso me aburro tanto e incluso casi me molesta la gente que se limita a publicar las fotos de su pareja, su barco, su coche y por supuesto toda clase de selfis en diferentes situaciones.
También me disgustan los que todo lo llevan a su territorio.
Ejemplo:
Pongamos que alguien publica unas maravillosas fotos de Bora Bora en donde ha pasado unos días de vacaciones paradisíacos y alguien, inmediatamente comenta:

Mis padres estuvieron allí viaje de novios, les encantó, lo pasaron fenomenal.

Yo tengo bastante aguante pero no ilimitado.
A la veintisieteava vez que veo a la misma persona haciendo lo mismo, le retiro mi amistad.

Hay otras personas que nunca comentan lo de los demás.
Se limitan a publicar sus cuadros o las fotos de los lugares donde están.
No interactúan.
Me cansan un poco.
Con ese tipo de gente tengo dos maneras de actuar.
O bien no hago nada porque me interesa lo que publican o llegado un momento, también les retiro de mis contactos.


Nada como tomar decisiones drásticas.