jueves, 3 de septiembre de 2020

CUATRO MIL CIENTO CINCO









Hay algo que me ha impresionado y no lo he comentado pero me gustaría hacerlo.
Se trata de Jon Rahm.
Es posible que no todo el mundo sepa todavía quien es Jon Rahm pero adelanto que es el nuevo Severiano Ballesteros del que todos nos acordamos.
Pues bien, John Rahm es un chico de veinticinco años, nacido en Barrika, pueblo de la costa vizcaína, que desde muy joven mostró sus dotes para jugar al golf, hasta tal punto que sus padres se dieron cuenta y le ayudaron a enfocar su vida en llegar a ser el mejor.
Pronto le mandaron a Estados Unidos para estudiar una carrera de comunicación en los medios al mismo tiempo que perfeccionaba su inglés.
Mientras estaba en España su entrenador era Eduardo Celles, director del centro de aprendizaje de golf de Derio, donde mi hija Beatriz trabaja como profesora.
Hoy en día Jon Rahm es el referente al que todos miran como uno de los que pronto pertenecerá al selecto grupo de los llamados "grandes".
Personalmente nunca me ha gustado el golf, más que nada porque es un deporte muy difícil y se me daba mal, pero cuando me casé con Carlos Artiach que era un gran aficionado, se empeñó en que jugase para poder tener vidas paralelas.
Insistió tanto que lo intenté y durante unos años jugué, tomé clases, practiqué, me presenté a campeonatos y puse todo de mi parte hasta que un día me harté, cogí un lienzo en blanco, mis pinturas y mis pinceles y me fui al campo a pintar de natural.
Recuerdo aquella tarde como una de las más felices de mi vida de casada.
Hoy en día mis hijos Beatriz y Jaime son profesionales de golf y gracias a ellos estoy informada de lo que hace Jon Rahm, aunque no es difícil porque sale en todos los periódicos del mundo.
Es una de las figuras más importantes en el mundo del golf actual.
Pues bien, hace unos días, pocos, jugando un torneo importantísimo hizo eso que tan impresionada me tiene.
En el green del hoyo cinco, en vez de patear, se agachó y cogió la bola.
Inmediatamente se dio cuenta del disparate y se quedó quieto.
Avisaron al arbitro, le dijeron que pusiera la pelota en su sitio y le penalizaron un punto.
Así son las reglas del golf.
Antes de escribir he investigado en internet para ver si hablaban de este tema, pero no decían ni pío, solamente decían lo bien que había quedado en los últimos campeonatos y las maravillas que hará en los que tiene por delante.















No hay comentarios:

Publicar un comentario