viernes, 1 de mayo de 2020

CUATRO MIL TRES










Me pareció muy interesante una de esas frases de la nueva era que alguien publicó en Facebook y decía algo así:

Cuando veas algo que no te gusta en otra persona, tenlo en cuenta para corregirlo en ti.

No es literal en absoluto pero la idea es fácil de entender.
Me pasa a menudo mas no siempre aprovecho la oportunidad para aplicármelo, sino que me olvido.
Pues bien, hoy he tenido la oportunidad de verlo y no me ha gustado nada y me temo que es muy posible que yo también lo haga.
Se trata de lo siguiente:
Una persona con quien mantuve una pequeña relación cuando vivía en Los Ángeles, que no me gustó nada cuando le conocí durante unos meses, me ha escrito un mensaje diciéndome que quiere contactar conmigo.
Se había cambiado el apellido por lo que no me di cuenta cuando me solicitó amistad y se la di sin saber quien era, posiblemente porque tengamos amigos comunes.
No me lo podía creer, me he alterado un poco porque jamás pensé que alguien con quien dejé de salir, poniéndole las cosas muy claras y no permití que se acercara a mí cuando me lo encontré en Australia la última vez que estuve allí, tuviera la jeta todavía de insistir.
Me refiero a que considero importante respetar el terreno de las personas, empezando por mí que, estoy segura de que algunas veces no pienso en los demás y tal vez fuerzo las situaciones.
Personalmente me molesta mucho cuando una persona a la que no le he dado confianza se la toma.
He recapacitado y le he bloqueado.
Eso me ha tranquilizado porque tengo que protegerme incluso en la distancia.
Y además, estoy contenta porque me he aplicado el cuento.









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