sábado, 30 de noviembre de 2019

DOS MIL NOVECIENTOS SETENTA Y NUEVE









Estoy empezando a sentir interés por algo que estaba adormecido en mí.
Se trata de la casa.
Hace años que no me ocupo de ella y de repente, aunque no tengo fuerza, por lo menos voy notando lo que hace falta para que podamos vivir un poco mejor.
Lo primero, fundamental y más importante es hacer un Mari Kondo* con mis cosas de pintura.
Cada vez que miro hacia la zona en la que están amontonados todos los elementos que pertenecen a un pasado imposible de convertir en presente, me acucia la necesidad de dar el primer paso al que se refiere el Tao*
He experimentado su eficacia en otros terrenos y ocasiones, que a partir de ese paso los demás vienen solos o casi, pero hay algo que me frena.
No quiero comprometerme a hacerlo en un momento determinado porque si algo detesto son los "voy a", tanto en mí como en los demás.
Prefiero saber que es algo que tengo pendiente y que en algún momento, de una manera suave y delicada, lo haré sin esfuerzo.



*El método Marie Kondo señala que ordenar la casa ayuda a ordenar la vida. 

*Un viaje de mil kilómetros comienza cuando das el primer paso.
 Tao Te Ching, poema 22






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