martes, 25 de marzo de 2025

SEIS MIL CIENTO TREINTA Y NUEVE





Estoy viendo una película fascinante, no solo en sí sino por todo lo que toca. 

Se trata de un documental sobre Ennio Morricone, el grandísimo músico que emergió del anonimato gracias a que Sergio Leone, su antiguo compañero de colegio, le contrató para poner la música a sus westerns.

En aquella época yo estaba casada con un cinéfilo empedernido a quien seguía en tus aficiones, así que no me quedó más remedio que ver todos los westerns que se rodaban en Almería "El bueno, el feo y el malo" "Por un puñado de dólares "La muerte tenía un precio" y así hasta el infinito.

Se llamaban Spegetti western y se rodaban en Almería. 

A mi no me gustaban nada, me costaba muchísimo identificarme con aquello y a veces, si en algún cine cercano ponían una película francesa en versión original, allí me iba mientras mi marido disfrutaba con Ennio Morricone, Clint Eastwood y Sergio Leone que eran sus preferidos, aunque tenía muchísimos porque había sido amante del cine desde su más tierna infancia.

En el documental que estoy disfrutando, empiezo a comprender el porqué del noise y de Jon Cage, ahí empezaba todo, Stravinsky, la música dodecafónica y la contemporaneidad.

Se puede ver en Filmina y la recomiendo a todos los que os guste el cine, la música y lo italiano.







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