martes, 31 de diciembre de 2024

SEIS MIL CIENTO VEINTINUEVE









La primera vez que fui a Katmandu me llamó la atención que hubiera tantos psíquicos, anunciaban toda clase de poderes, probé con dos y ambos me gustaron bastante. 
El primero era un astrólogo tibetano que se puso muy contento al verme porque adivinó que yo estaba en mi última reencarnación, mi última vida.
No me sorprendió porque yo ya lo había intuido.
El segundo me resultó más interesante.
Era un indio guapo, morenísimo, con unos dientes muy blancos y se empeñó en leerme la mano.
A medida que me contaba lo que veía, me extrañaba que supiera tanto sobre mí, parecía que realmente me conociera, no obstante lo que realmente me asombró y me tranquilizó, fue que me dijera que el hecho de que yo no hubiera tenido éxito en el mundo de la pintura, era debido a la configuración de los astros.
Me tranquilizó muchísimo, era como si me hubiera quitado un peso de encima. 
Volví a mi casa muy contenta.






jueves, 5 de diciembre de 2024

SEIS MIL CIENTO VEINTIOCHO

 




Antes de terminar la carrera de Bellas Artes hice una serie no objetiva llamada "Cajitas". 

Me invitaron a exponer en la galería Lazaro de Bilbao con otros alumnos de mi clase.

Llevé doce Cajita pero se asustaron y me las censuraron, solo expusieron siete. 

La gente que las veía ponía el grito en el cielo, yo mezclaba lo políticamente correcto con lo contrario, ese es mi estilo.

Me molestó un poco que no expusieran todas, no obstante y debido el éxito obtenido estuve contenta, Jose Luis Merino hizo una buena crítica que se publicó en El Correo.

Durante una buena temporada seguí haciendo cajas, nunca se han reconocido en Bilbao, tal vez sean demasiado Pop.