martes, 28 de abril de 2026

SEIS MIL TREINTA

 


No puedo dejar de pensar en la heroicidad que hice a primeros de este año para arreglarme los dientes.

Se me cayeron varios implantes y cada vez que abría la boca se veía un agujero muy feo. 

Busqué entre los dentistas que se ofrecían a ayudarme pero no conseguí ninguno que me convenciera.

Por fin fui a Vericat, recién estrenado en Bilbao, me pareció que todo lo que veía me convencía y cuando me ofrecieron el tratamiento me di cuenta de que tenían razón, a pesar de que me asusté muchísimo:

Tenían que sacarme todos los dientes, muelas e implantes y ponerme una dentadura nueva, para lo cual necesitaba ir a Madrid y el presupuesto era 31000 euros.

Al pensarlo en casa comprendí que era exactamente lo que mi boca necesitaba.

Me ha pasado la vida yendo al dentista, a diferentes dentistas en los lugares donde he vivido y antes o después empezaban los problemas. 

En dos ocasiones me salió un tumor en la encía, me lo extirparon en Cruces y me recomendaron que cambiara de dentista, así lo hice y ya en Vericat me di cuenta de que mi boca era un desastre absoluto y necesitaba limpiar todo, lo que me dijeron era exactamente lo que necesitaba.

Me asustaba pagar tanto dinero pero era necesario, así que no le di más vueltas, vendí las acciones de Bankinter, llame a Vericat y dije que quería ir a Madrid lo antes posible.

Fui a Madrid, me quitaron todos mis dientes y me pusieron una prótesis provisional, fue duro pero salí contenta.

La cirujana estaba encantada porque había sido lo correcto.

Todo el asunto resulto rápido y el trato de las dentistas excelente, ya en Bilbao me siguieron haciendo cosas y hoy en día estoy contenta y satisfecha de lo que hice aunque no ha sido fácil, me cuesta acostumbrarme a los dientes nuevos.

Todo fue muy deprisa, es parte del encanto del tratamiento, pero ahora, mirándolo con calma, me doy cuente de que nunca me preguntaron sobre mis dientes naturales me consta que son muy diferentes de los nuevos. 

Creo que hubiera sido preferible que hubieran tenido en cuenta como eran mis paletas verdaderas.

He olvidado contar que pedí que me lo hicieran en Cruces pero me contestaron que Osakidetza no se hacía cargo de mi tratamiento maxilofacial.

Ha sido un acto heroico del que me siento satisfecha, aunque soy mayorcita, me compensa pasar los años que me queden de vida con unos dientes perfectos, poder comer a gusto y reírme sin complejos.



lunes, 27 de abril de 2026

SEIS MIL VEINTINUEVE

 




Ayer fui a Barcelona para asistir a la conferencia de Prem Rawat; me costó hacer el esfuerzo porque últimamente me he sentido débil, pero gracias a los electrolitos que tomo desde hace unos días, me sentí con suficiente fuerza para dar los pasos necesarios y llegar hasta el Forum y cuando por fin me encontré allí, rodeada de gente que había sentido algo parecido a lo que yo siento cuando me encuentro ante mi maestro, noté que estaba en el sito perfecto, un lugar al que pertenezco, una experiencia inigualable.

Me saludaban algunos que me querían y habían notado mi ausencia durante los últimos años, no sé cuantos pero bastantes, creo que desde la pandemia, ya que en aquella época mi vida consistía en tomar quimioterapia por la mañana y volver a casa, ni siquiera podía ir a la peluquería. 

Lo que experimenté ayer fue algo extraordinario, me sentí en el momento llamado ahora, algo tan dulce y profundo que no puede equipararse a ninguna otra sensación.

Disfruté.

Solo podía estar atenta al agradecimiento que por momentos llenaba mi existencia.

Prem Rawat me ha hecho feliz, gracias a Él he conocido la alegría de vivir y así, en esa gratitud que surge desde lo más recóndito de mi ser, agradezco casi con lágrimas en mis ojos, lo que llevo sintiendo todos los días de mi vida desde que cuando tenía treinta y cinco años, le conocí en París, ha sido algo extraordinario, me salvó la vida y lo sigue haciendo cada día.




domingo, 26 de abril de 2026

SEIS MIL VEINTIOCHO




Escribir se ha convertido en una necesidad, me gusta haber encontrado el secreto de mi necesidad dentro de mi, me han ayudado los textos breves de Kafka y Zambrano, es bueno rodearse de escritores. 

Lo bueno de la escritura es lo poco que exige, solo la conexión con mi mejor y más puro yo dentro de mi y un ordenador, tal vez un papel y un lápiz; en mi caso el ordenador me satisface, me ayuda el hecho de guardarlo y releerlo. 




sábado, 25 de abril de 2026

SEIS MIL VEINTISIETE

 



Desde que me invitaron a dejar el taller de Escritura, la tengo abandonada pero me falta, la añoro, la echo de menos, necesito escribir, no me importa hacerlo sola, sin profesores ni compañeros, en mi libre albedrío, está siempre presente, me gusta expresarme, comunicarme, leer, la palabra escrita, la ortografía, la sintaxis, los verbos irregulares, todo me gusta y en todos los idiomas, me encanta, no deseo alejarme de ella aunque recuerdo aquel taller con verdadero entusiasmo, fui muy feliz aquellos años, deseo recuperar el tiempo perdido.