domingo, 17 de julio de 2016

42 Festival de cine de San Sebastián









Marcos estaba entusiasmado preparando el festival de cine.
Ocupado de día y de noche.
Además de seguir con los archivos, ahora tenía que hacer relaciones públicas y la mayoría de los días comía con gente y no iba a la terapia, lo cual suponía que Berta estaba más libre y solía quedarse tomando algo con Beltrán a la salida.
A pesar de su juventud, Beltrán tenía una conversación interesante.
Se había ido pronto de la casa de sus padres, había viajado, leído y sobretodo, se había buscado la vida.
Tenía una cabeza sofisticada y estar con él resultaba agradable, era casi como estar con una amiga.
Se había metido tanta caña, que había estado al borde de la muerte en varias ocasiones.
Los médicos no se explicaban cómo había sido capaz de salir adelante.
Septicemia, meningitis y otras enfermedades graves de las que casi ni se acuerda.

Estando con Berta un día tranquilamente tomando café, empezó a sangrar por la nariz.
Fueron a Urgencias y no pudieron pararle la hemorragia.
Siguió sangrando toda la noche, por lo que al día siguiente, se acercó a la consulta de un médico privado y después de hurgarle en la nariz, sacó un bulto raro.
Al analizarlo, comprobó que era cocaína podrida y Beltrán se acordó de que hace tiempo, había comprado una buena cantidad, le paró la policía y se le ocurrió metérsela en la nariz.
En la buena hora, porque le desnudaron y le revisaron de arriba abajo, por dentro y por fuera.

Beltrán era valiente.
Tanto Berta como él habían oído toda clase de historias contadas por toxicómanos, pero las aventuras de Beltrán eran inusitadas.
Lo había pasado tan mal y había estado tantas veces al borde de la muerte, que no se asustaba con facilidad.
La idea de que fuera homosexual, tranquilizaba a Berta.
A medida que acudía a la terapia se iba fortaleciendo, no solo en relación a sus adicciones, sino que físicamente, también se le notaba más saludable.
Iba al gimnasio casi todos los días y a pesar de que Berta intentaba convencerle para que hiciera Pilates, él tenía ganas de desarrollar sus músculos.
Era sensible, culto y había desarrollado sus habilidades.
A pesar de su juventud y de haber perdido el tiempo con la heroína, era un hombre de recursos.
Tenía talento.

Berta había cambiado de acompañante casi sin darse cuenta y se preguntaba, cómo podía haber tanta diferencia entre dos hombres.
Recordaba a Marcos como en la lejanía, como si fuera una nube que había pasado por su vida.
Agradecía haberle conocido con sus debilidades, sobretodo el día que intentó convencerla para beber, porque de una vez por todas, perdió la confianza ya bastante deteriorada.

¿Que es lo que me gustaba de Marcos?, se preguntaba ¿Acaso no sería que el hecho de notar que me necesitaba, producía seguridad en mi misma?
Sin embargo, Beltrán es autosuficiente.
No es la edad lo que hace que una persona sea madura.

No echaba de menos a Marcos sino más bien lo contario.
Era como si se hubiera quitado un peso de encima.
Le quería y le deseaba lo mejor, pero no era positivo en su vida.

Todavía no era capaz de llevar las riendas de su vida, sino que era la vida la que le arrastraba.
Le gustaba tener un acompañante.
La diferencia era que Beltrán la quería como su gran amiga.
Y para Berta era precioso estar con una persona que se bastaba a si misma.
Aprendía con él.

De vez en cuando la llamaba Marcos para interesarse por ella y sobre todo para contarle lo contento que estaba preparando el festival y conociendo a grandes cinéfilos con quienes se sentía en su elemento.
Berta se dio cuenta de que casi ni se acordaba de él.

¿Seré una veleta? se preguntaba, dudando de sí misma, como de costumbre.

Tenía tanta confianza con Beltrán que se lo comentaba y se reían.

Supongo que tendré que aceptarme.

No te quepa la menor duda, no es grave.
Además, supongo que ya lo sabrás, pero para hacer siempre lo que te apetece, es mejor no tener pareja.

Ya, ya me he dado cuenta.
De hecho cuando me separé, me pilló de sorpresa lo bien que me encontraba y eso que tenía que ocuparme de mis hijos.
He tenido bastantes relaciones pero por hache o por be, no me duran demasiado y nunca se me ha pasado por el magín la idea de casarme.

Beltrán no quiso seguir con esa conversación y cortó por lo sano.

Ahora estamos haciendo lo que tenemos que hacer y lo único importante es el momento llamado ahora.

Tenía las ideas claras.

Si te apetece podemos tomar unos pinchos.
¿qué opinas?

Buena idea.
¿Qué prefieres, La Cuchara de San Telmo o Ganbara?


Y paseando alegremente cogidos del brazo, se dirigieron a la parte vieja de la ciudad.

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