miércoles, 6 de julio de 2016

39 Adicciones diversas









Berta se sentía con tanta fuerza, que a pesar de no haber tenido la experiencia de saber lo que es tener una hermana, solicitó ser la hermana mayor de Beltrán.
Era un tema que ya habían tocado en sus conversaciones y ambos estaban de acuerdo.
Así que desde aquel día, Berta adquirió una responsabilidad nueva.
Había cogido cariño a Beltrán y ambos habían hecho PH, lo cual les unía y les hacía depositarios de algunas herramientas terapéuticas, que en aquí no se utilizaban.
Berta estaba convencida de que el confronto, que es el instrumento más poderoso de PH, podía ser estupendo para utilizarlo con Beltrán, que a pesar de ser un chaval encantador, estaba acelerado y necesitaba que le ayudaran a parar.
El confronto consiste en preguntar a alguien por qué ha hecho algo que no debía.
En ese momento, el estudiante tiene la obligación de parar en seco y recapacitar, para saber cual ha sido el motivo de su inconsciencia.
Es una buena manera de aprender a vivir consciente, porque la mayoría de las meteduras de pata se hacen por no prestar atención.

Al salir, Beltrán se acercó a Berta y le dio un fuerte y cariñoso abrazo.
El abrazo también se utiliza como instrumento terapéutico en PH.
Estaba emocionado.
Berta era justo la persona que necesitaba para poder hablar de sus cosas.

Gracias Berta, estoy encantao de que seas mi hermana.

Yo también.
No dudes en llamarme cada vez que necesites hablar.

Marcos se acercó con prudencia y le dio la mano a Beltrán, felicitándole.
Beltrán, por su parte, le felicitó por haber aceptado ser el hermano mayor de otro compañero..

Gracias, lo merezco, creo que haber aceptado ser el hermano de Fernando Medía, es una responsabilidad.
Espero hacerlo bien.
¿Tomamos un café?

Y así fueron los tres tan contentos al bareto de costumbre, donde comentaban los asuntos del grupo, mezclados con los personales.

Fernando Mendía era un yonqui que acudía regularmente, pero rara vez hablaba.
Hace tiempo contó que se clavaba cuchillos en el estómago.
En el grupo había gente con diferentes adicciones.
Rara vez les chocaba algo, puesto que habían oído de todo.
Sin embargo, los problemas de los alcohólicos se parecían entre si.
Casi todos estaban separados y echaban de menos a sus esposas y a sus hijos.
El alcohol había destrozado sus vidas, tenían problemas con el trabajo y les costaba remontarse.
Los toxicómanos eran más variopintos.
Tenían unas cabezas complejas y lo que contaban solía parecer infantil.
Era difícil que profundizaran y se explayaran en ésta terapia, porque no se podía hacer preguntas, no obstante Berta recordaba que en los grupos de PH, en los que todos podían intervenir, conseguían que al ir escarbando en lo que contaba cada uno, se llegara a saber el momento exacto en que alguien había tirado la toalla y se había dejado llevar.
Una vez probadas las drogas es difícil abandonarlas.
El alcohol, en general está más ligado a la vida social.

Sentados en la terraza del café, mientras Marcos entró para pedir los refrescos, Beltrán, que ya tenía cierta confianza con Berta, le dijo:

¿Puedo hacerte una pregunta personal?

Si, claro.

¿Qué clase de relación tienes con Marcos?

Berta se quedó callada.
No le apetecía decir que solo eran amigos, pero tampoco podía decir que fueran otra cosa, porque la realidad es que no sabía lo que eran.

Digamos que somos muy buenos amigos.

Yo creía que erais novios.
Da la sensación de que os lleváis muy bien.

Si, nos llevamos muy bien pero yo sigo con la idea de PH de que mientras esté en terapia, es mejor no tener relaciones amorosas.
Pienso que necesito poner todo mi esfuerzo en potenciar mi voluntad.

Marcos llegó con las Coca-Colas, se sentó y quiso volver al tema de Fernando.

No va a ser fácil para mi tratar con Fernando, porque los alcohólicos y los yonkis somos diferentes.
No sé por qué me ha pedido que sea su hermano.

Durante un momento se quedaron callados los tres, pensando.
Berta tomó la palabra.

No creo que se trate del tipo de adicción, sino de la actitud del adicto.
Y en este caso, Fernando lleva suficiente tiempo viniendo, como para poder hablar contigo con sinceridad.

Si, tienes razón.
En el fondo lo único que somos, es personas con un problema añadido.

Cambiaron de tema.
Beltrán les contó que tenía ganas de encontrar un trabajo e independizarse, estaba deseando irse de casa de sus padres.

Mientras Berta conducía su pequeño Mercedes negro, con Marcos a su lado para dejarle en su nueva casa, recordaba, como en la lejanía, lo atractivo que le había parecido Fernando Mendía el primer día que se presentó en la terapia, con la camiseta de Lou Reed.
Delgadísimo, alto y desgarbado, con una pinta de yonki imposible de engañar a nadie.

Parece mentira cómo ha cambiado ese chico, se decía a si misma.
Total, ahora que está sano, gordo, hace deporte y tiene la cabeza en su sitio, ha perdido el atractivo.
O tal vez la que ha cambiado he sido yo y veo a las personas de diferente manera.

Dejó a Fernando y se fue a su casa.
Tenía ganas de ver uno o dos capítulos de House of cards.
Desde que empezó las clases de escritura, había dejado de ver series pero ahora tenía ganas de perder el tiempo.
Se había tomado demasiado en serio la lectura de libros buenos y tenía la sensación de que necesitaba relajarse.
Además, la relación que tenía con Marcos le ponía nerviosa.
Parecía que estaba deshojando la margarita, que sí que no, eso de no saber a qué atenerse no le gustaba.
No sabía si era suya la culpa o de Marcos, que no era capaz de hablar con claridad.
Ella tampoco.
Ni siquiera estaba segura de lo que quería.

De lo único que estaba segura era de que quería era tranquilizarse.

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