viernes, 10 de junio de 2016

31 Aparece Natalia









Natalia Sainz de Buruaga, de quien Berta no había tenido noticias desde que dejó de ir al grupo y todo apuntaba a que se había enrollado con Gonzalo Satrústegui, apareció en TPA.
No tenía buen aspecto, pero a Berta le hizo ilusión que volviera y sobre todo el hecho de que acudiera al grupo, era más que suficiente para saber que necesitaba ayuda.
Berta le dio un abrazo y quedaron en verse a la salida.

Era evidente que Natalia necesitaba desahogarse y como no tenía pelos en la lengua, habló la primera.

Me llamo Natalia y soy toxicómana.
La mayoría de vosotros ya me conocéis.
Venía al grupo, pero no estaba fuerte.
Me enrollé con un tío que aunque venía aquí, se estaba metiendo caña y recaí.
He pasado unos meses espantosos.
Lo he pasado fatal.
Me dejé llevar y caí en un infierno.
No solo lo pasé mal por haber recaído, sino que el tío con el que estaba se ponía como un energúmeno cuando no teníamos caballo.
En fin, que lo he pasado muy mal.
He estado una semana sin meterme nada y aunque todavía tengo un poco de mono, estoy mejor y sobre todo contenta de haber venido.

Gran aplauso de bienvenida.
Los compañeros se hacían cargo de lo difícil que había sido para Natalia volver una vez más con las orejas gachas, sabiendo que necesitaba la ayuda de la gente.

Berta se puso muy contenta.
Sabía que Natalia estaba en una situación muy difícil.
Lo que le pasó con su hijo, no era fácil de superar.
Berta no sabía si había seguido tomando la medicación que le mandó el psiquiatra.
No había sabido nada de ella.
Ni siquiera sabía si era una compañía adecuada para ella, dados sus antecedentes.

Ensimismada en sus pensamientos, no se dio cuenta de que Marcos había dicho que quería hablar.

Me llamo Marcos y soy alcohólico.
Me ha impresionado lo que ha contado Natalia.
Yo nunca he tomado drogas, pero me imagino que es una dependencia como puede ser la del alcohol y por experiencia propia puedo decir, que el alcohol es incompatible con una relación amorosa.
Sé que los protocolos de la TPA dejan gran libertad a los que venimos, sin embargo conozco bien cómo se rigen otras terapias conductistas, en las que está absolutamente prohibido mantener relaciones amorosas hasta que la terapia se da por terminada.
Y lo entiendo.
Yo he tenido una relación mientras seguía viniendo aquí y tengo la sensación de que me estuve engañando a mi mismo.
No bebía, es cierto, creo que gracias a que seguí viniendo a las reuniones, pero reconozco que no estaba centrado y que la relación que tuve no fue clara.
Siento no haberlo compartido con vosotros antes, me avergonzaba de mi mismo.
Sabía que no estaba actuando bien.
Me siento mejor ahora que me he abierto.
Muchas gracias

Otro aplauso.
Lo bueno de hablar y expresarse es que nadie juzga y no solo eso, sino también que todos los seres humanos nos parecemos bastante.

Al salir, Berta y Natalia se quedaron hablando y Marcos saludó a las dos y se marchó.
Consideró que era el momento oportuno para que las dos amigas hablaran de sus cosas.
Efectivamente, ambas estaban deseando estar juntas y recuperar el tiempo perdido.
Sobre todo Natalia, que estaba contenta de haber vuelto a la terapia y de haber encontrado a Berta.
Tenía ganas de hablar de su historia con Gonzalo, pero a Berta le parecía que era una conversación negativa y no se lo permitió.
Se lo dijo con cariño pero con firmeza.
Cuando una persona hace un gran esfuerzo para recuperarse, adquiere una fuerza que rompe todas las barreras y los prejuicios.
Se agradece tanto cada momento de la vivi vivida con consciencia, que las prioridades están organizadas y es difícil que alguien que no esté en esa línea de conducta, las haga tambalear.
Además, sucedió algo que a Berta le extrañó.
Al ver que Marcos se iba sintió cierta tristeza.
Sabía que estar con Natalia era importante, pero más para Natalia que para ella, porque la idea de no estar con Marcos le produjo un deje de nostalgia.
No hizo mucho caso a esa emoción y las dos amigas fueron a tomar algo al barcito de siempre.

Estuvieron un rato y Berta notó que Natalia quería hablar de su recaída y de lo colgada que estaba de Gonzalo y de todas esas cosas que son tan aburridas y poco interesantes.
Por lo menos ahora estaba en el lugar correcto y lo único que fue capaz de decirle Berta, es que se alegraba de verla en la TPA y que era un asunto personal.
Se fue enseguida a su casa y llamó por teléfono a Marcos, que tenía apagado el teléfono.
Se puso a escribir y se dio cuenta de que estaba distraída con el asunto de Natalia, por lo que prefirió leer a Pániker.
Cuando ya casi había dejado de pensar en Marcos, sonó su celular, lo cual le hizo más ilusión de lo esperado.
Hablaron a gusto.
Berta le contó la verdad respecto a la sensación que había tenido con Natalia.
A Marcos no le extrañó.
La llamada de Marcos le alegró la noche.
Algo raro estaba pasando y ni Berta ni Marcos se habían dado cuenta.
Ni por un momento se le había pasado por la cabeza a Berta que pudiera sentir algo diferente a la amistad.
Antes de colgar, Berta le dijo:
Marcos, mañana me gustaría invitarte a comer a mi casa.
Me apetece cocinar para ti.

Es una buena idea pero tengo poco tiempo al mediodía.
¿qué te parece si lo dejamos para la cena?

Berta no esperaba esa contestación pero casi le pareció mejor, así tendría tiempo para preparar todo y además ella podría echar la siesta que era lo que más le gustaba después de comer.

Muy bien, mejor.
Entonces nos vemos a la salida de la reu.

Entonces hasta mañana, un beso.

Otro.

Berta estaba contenta.

No sabía lo que le había pasado pero notaba algo especial respecto a Marcos.

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