sábado, 4 de junio de 2016

26 Noticias de Marcos








Poco a poco, Berta iba mejorando sus textos.
Estaba convencida de que había tomado la decisión correcta al apuntarse a la clase de escritura.
Aprendía tanto, que casi no tenía tiempo para asimilar toda la información que le llegaba entre clase y clase.
Descubrió en si misma un potencial que desconocía.
Tal vez por primera vez en su vida, no dudaba.
Leía, escribía, estudiaba la gramática que casi había olvidado.
Sabía que quería escribir su autobiografía, no necesitaba pensarlo dos veces.
Estaba segura de que sacar todo lo que tenía dentro, le serviría para sentirse más libre y ligera.
Cierto es que había perdido el tiempo y que los desmanes cometidos eran excesivos, no obstante, también veía que a su alrededor no todos eran santos.
Nadie es perfecto.
Berta era una buscadora y no pararía hasta encontrar la paz interior.
Por lo menos. ya sabía dónde no estaba.
No tenía complejos, sino más bien al contrario, se sentía orgullosa de haber sido capaz de salir indemne.
Era consciente de todos los esfuerzos que había hecho para superar sus adicciones y las tragedias que le había presentado la vida.
Esa atracción desmesurada que sentía hacia los hombres, le había hecho perder demasiado tiempo.

No importa, pensaba, lo recuperaré.

También se dio cuenta a través de lo que la gente contaba en las terapias, que no era la única persona en el mundo que tenía ese problema.
Lo que ella consideraba una adicción era algo que la pasa a mucha gente, sobre todo a las mujeres.
Es increíble lo parecidos que somos los seres humanos.
Nos parecemos al pan.
Es como si todos fuéramos hechos de la misma miga y solamente nos diferenciáramos en la forma, cuando salimos del horno.

Estas reflexiones se las hacía Berta estando sola.
Y le complacía ser capaz de sacar sus propias conclusiones.

Seguía yendo a la TPA todos los días, excepto los que tenía clase de escritura.
Solía ver a Marcos pero casi no hablaban, menos un día en que se le acercó a la salida y le invitó a tomar un café, en un tono que daba a entender que quería hablar con ella.
Se notaba que estaba de buen humor y Berta aceptó.
Se sentaron en la terraza y Marcos le preguntó a ver qué tal estaba.
Era un mero trámite, por lo que ella dijo un muy bien y ni siquiera le preguntó a ver qué tal estaba él, porque se notaba a la legua que estaba contento.

Tengo una buena noticia.
Me han dado trabajo en la preparación del Festival de Cine de San Sebastián.

¡Que dices!
¡Qué maravilla!

Si, la verdad es que estoy encantado.
Además yo estaba dispuesto a hacer lo que fuera y me han dado un puestazo.
Mi trabajo consiste en poner al día los archivos que están muy desordenados.
Parece ser que nunca han tenido una persona que de verdad conozca la historia del cine en profundidad.
Y eso es justo lo que yo sé hacer, porque cuando me di cuenta de que nunca iba a dirigir una película, mi obsesión por el cina era tan intensa, que me dediqué a estudiar el cine desde sus comienzos y me convertí en un experto.
Me hicieron una especie de entrevista varias personas que llevan años trabajando en el festival y se quedaron sorprendidos de todo lo que sabía.

Berta le escuchaba y se alegraba por él.
Se daba cuenta de que había echado en falta esas conversaciones.
Marcos era una persona muy especial, con una sensibilidad fuera de lo común, muy culto y estar con él era un placer.

Me gustaría celebrarlo contigo.

Berta sonrió, aceptando.

Me parece una buena idea.
¿Qué has pensado?

Me gustaría ir a cenar a Arzac (1), si te apetece.

Se notaba que Marcos había dado muchas vueltas al tema antes de atreverse a proponérselo, pero Berta enseguida respondió:

Si, claro que me apetece.
¿Cuándo?

Si te parece, podemos ir mañana mismo.

Berta lo pensó un momento y al darse cuenta de que no tenía clase de escritura, asintió.
Marcos quiso hacer la reserva inmediatamente para poder quedar en firme.
Todo en orden.
Quedaron en verse al día siguiente, a la salida de la terapia.
Hablaron un poco más y se despidieron.
Berta tenía curiosidad por saber más detalles, pero no quería ser indiscreta.
Pensó que al día siguiente tendrían la ocasión de hablar de todo, incluidos los planes de Marcos respecto a independizarse.
Al llegar a casa, Berta consultó el texto que había empezado para la próxima clase y no le gustó nada.
Lo dejó y se puso a leer el último libro de Salvador Pániker, que es el cuarto de sus Diarios.
Su manera de leer había cambiado.
Antes de las clases leía para entretenerse y ahora lo hacía para aprender.
Aprender es bastante más interesante que entretenerse.
Con el libro de Pániker aprendía psicología, filosofía y otras disciplinas que solo se aprenden a través de los demás.
Lo que de verdad quería Berta, era profundizar en el conocimiento de si misma.
Recordaba cómo, cuando era pequeña, antes de conocer al que sería su marido, no sabía lo que era la ansiedad ni la angustia.
Eso vino después, poco a poco y no supo controlarlo.

Por eso, ahora que había encontrado la tranquilidad en su vida se agarraba a ella y no se exponía a nada ni nadie que pudiera arrancarle lo que con tanto esfuerzo había conseguido.



1 Restaurante donostiarra con 3 estrellas Michelin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario