martes, 24 de mayo de 2016

Capítulo 17 Verano







Los cuatro hijos de Berta llegaron a casa, no para instalarse sino para tomarlo como cuartel general y desde allí ir haciendo los planes que tenían previstos y los que irían surgiendo a lo largo del verano.
Al principio Berta se agobió un poco, pensando que perturbarían su paz conseguida con tanto esfuerzo, pero se equivocó.
Eran listos, disciplinados y estaban acostumbrados a vivir solos, hasta tal punto que incluso le preparaban el desayuno, si coincidía con alguno al levantarse.
La verdad es que tenía unos hijos estupendos y resultaba encantador tenerles en casa y poder charlas con ellos.
Siempre estaban contentos y animados.
Hacían deporte y solo les veía por la mañana.
Aprovechaban el tiempo de vacaciones al máximo.
Berta no cambió su vida, excepto que por las mañana iba a la playa.
Algunas veces le acompañaban sus hijas.
No hablaban demasiado, pero se veía que estaban contentas.
A menudo iban a casa de su padre.
No les había hecho mucho caso, pero ahora que eran mayores, le gustaba estar con ellos.
Para Berta supuso un alivio que todo se organizara tan bien, sin necesidad de tener que cambiar su rutina.
Quería a sus hijos y nada le producía más tranquilidad que verles centrados, pero ella quería seguir viendo a Marcos, a pesar de que su relación seguía siendo la de un amigo.
A veces se preguntaba si lo que le llevaba a la TPA era la necesidad de la terapia, o la idea de ver a Marcos cada día y se lo quitaba de la cabeza, diciéndose a si misma que le gustaba la vida que hacía y eso era más que suficiente para seguir así.
Berta quiso saber qué pensaba Marcos y se lo preguntó directamente, habida cuenta que ya habían llegado a un grado alto de confianza.

Marcos ¿puedo preguntarte algo personal?
Si lo consideras indiscreto lo retiro y no pasa nada.

Marcos sonrió y musitó:

¿Por qué no lo intentas?

Animada por la buena disposición de Marcos, Berta le preguntó:

¿Qué piensas de tu vida?
¿Qué ideas pasan por tu cabeza?

Marcos no esperaba algo tan directo, pero había estado dando vueltas a ese tema y le apeteció compartirlo con ella.

Es una buena pregunta.
Últimamente pienso en que quisiera volver a ser autónomo.
Trabajar en algo relacionado con el cine, independizarme de mis padres y tal vez más adelante encontrar una mujer con quien compartir mi vida.

A Berta no le extrañó la respuesta, porque ya se lo había imaginado.
No obstante, lo de encontrar una mujer, le tocó la fibra más sensible de su corazón.
A pesar de que era obvio que para Marcos era solo una buena amiga, ella se había empeñado en que estaba enamorada de él. 

Marcos notó algo, pero no dijo nada.
Ya se había dado cuenta en algunas ocasiones, de que Berta le miraba de una manera especial.
Sin darle importancia, siguió contestando a la pregunta:

Todavía faltan algunos asuntos importantes que tengo que ordenar.
La necesidad de vivir solo es perentoria.
He superado la depresión y me encuentro más fuerte, sin embargo cuando me hicieron los análisis, comprobaron que el hígado estaba tocado todavía y sigo necesitando descanso.

Berta se puso seria.
Quiso saber más.

¿Hasta qué punto lo tienes tocado?
¿Cómo tienes las transaminasas?

Marcos estaba tranquilo.

No te asustes.
Es solo que el hígado sigue inflamado.
Es normal.
Me he metido mucha caña, necesito tiempo para recuperarme.

Le contó que sus padres le trataban bien y no le atosigaban para que trabajase, pero él deseaba con todas sus fuerzas volver a ser independiente.
Todavía le pasaban una cantidad de dinero correspondiente al paro, más eso pronto terminaría.

Había llegado a tal punto de intimidad en sus conversaciones con Berta, que incluso comentaba con ella los asuntos de dinero sin ningún pudor.
Berta le comprendía y trataba de calmarle.
El hígado tiene facilidad de recuperación y estará agradecido, de que no le diera trabajo.
Berta notaba que Marcos se encontraba a gusto con ella, ya casi no hablaba de Laura, pero también se daba cuenta de que ni por un momento se le había pasado por la imaginación, la idea de ver en ella a una mujer de la que pudiera enamorarse, lo cual no la extrañaba ya que era algo mayor que él y el deterioro producido por el alcohol y las drogas era evidente.
También en Marcos el deterioro era evidente, incluso bastante más que en Berta, pero la diferencia estribaba en que él no tenía complejos.

A ella le faltaba seguridad en si misma.
Se había faltado tanto al respeto, que por más que ahora hubiera recuperado la autoestima perdida, probablemente necesitaría más tiempo para llegar a tener una personalidad propia.
Tampoco quería ser exigente con la vida.
Las relaciones con los hombres le habían perjudicado y Marcos, a pesar de que estaba haciendo un gran esfuerzo para recuperarse, no era de fiar.
La verdad es que la mayoría de la gente que pasa por la TPA recae, son pocos los que salen victoriosos.
Hay que tener una fuerza de voluntad férrea.
Berta había hecho un gran esfuerzo para ir a TPA con constancia, y en cierta manera se estaba haciendo fuerte.
Empezaba a ser capaz de analizarse a si misma como si fuera una observadora.
Eso le ayudaba a darse cuenta de que hasta que había conocido a Marcos, todo lo había hecho por si misma y ahora que Marcos resultaba un aliciente para acudir a la terapia con más ilusión, era un regalo del cielo con el que no contaba.
En el fondo se sentía orgullosa.
Había caído muchas veces, pero siempre se había levantado.
En realidad Berta era una mujer fuerte y con una capacidad de recuperación extraordinaria, pero le costaba valorarse.
Aún así, siguieron charlando tan amigos y Berta experimentó una seguridad en si misma que nunca había sentido.
Había madurado.
La TPA la había ayudado.
Había sido capaz de priorizarla y excepto el fin de semana que estuvo en Bilbao y La Rioja, no había faltado ni un solo día.
La constancia y su esfuerzo habían hecho su trabajo.
Al verse con distancia, incluso llegó a dudar de estar enamorada de Marcos.
Probablemente era una fantasía creada por su imaginación.
Con todo lo que había pasado ¿Cómo iba a enamorarse de un hombre que estaba peor que ella?

En esto pensaba cuando se despidió de Marcos y se rio de si misma y de sus románticas y erróneas ideas sobre el amor.

La conversación con Marcos le quitó un velo que le impedía ver la realidad.

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