domingo, 17 de abril de 2016

Capítulo 7 Natalia habla en TPA









TPA se rige de manera horizontal.
Nadie dirige, ni manda, ni ordena.
Todos son iguales.
Funciona desde tiempo inmemorial, siguiendo los doce pasos de AA (1) adaptados a todo tipo de adicciones.
Siempre confiando en un poder superior, que ayuda a cumplir el compromiso durante un día completo.
A veces cuesta aceptar los pasos al principio, porque hay personas a las que les cuesta meter a Dios en su vida, hasta que se dan cuenta de que Dios es una manera de hablar del poder que nos mantiene vivos.
Berta tardó bastante en aceptarlo, pero al notar que cada día se encontraba mejor y que se sentía más a gusto con las personas del grupo que con Jose María, aceptó los pasos y las reglas.
Hasta que llegó Natalia no se había atrevido  a hablar, pero la elocuencia y el desparpajo de su amiga le animaron y un día decidió lanzarse.
Llegó dispuesta, a pesar de no saber lo que iba a decir, pero quería darse a conocer.
Sabía que debía hacerlo.
Hablar en el grupo, compartir los problemas y las debilidades, es un acto de generosidad que ayuda a todos.
No era la única que nunca había hablado, pero eso no tenía importancia.
Ella consideraba que se debía al grupo, que debía corresponder al apoyo que ella había recibido.
Había tomado la determinación de hablar y lo hizo.
En cuanto terminaron las presentaciones y la lectura de los pasos, Berta dijo:

Quiero hablar.

Todos la miraron con cierta curiosidad, ya que les tenía intrigados.
Era una mujer de cierta edad, guapa, bien vestida que llegaba al grupo en un Mercedes negro pequeño y excepto cuando le vieron abrazar a Natalia, nunca había demostrado complicidad con nadie en especial, excepto la que se da por hecho en la terapia.

Me llamo Berta y soy adicta.
No especifico una adicción concreta, porque he estado enganchada a las drogas y al alcohol, pero mi verdadera adicción es colgarme de hombres adictos, de los que me hago codependiente.

Se calló y cerró los ojos, pensando en cómo iba a explicar lo que ni siquiera ella sabía.
En TPA se escucha cuando alguien habla, no se le anima ni se comenta lo que dice.
Simplemente se escucha en respetuoso silencio y sin mostrar impaciencia.

Al cabo de un largo mutismo, abrió los ojos y retomó la palabra.

Creo que mi problema es la falta de personalidad.
Siento un vacío interior al que no puedo agarrarme, por eso busco hombres que me parece que saben lo que quieren.

Titubeaba.
Se notaba que le costaba hablar de sí misma, pero estaba decidida a hacerlo.

O quizás son ellos los que me buscan a mi.
Creo que nunca he querido profundizar en mis relaciones con los hombres, para no ver la realidad.
Porque si lo pienso un poco más, me puedo dar cuenta de que casi siempre me he dejado manipular y también he sido utilizada.
Estoy contenta con vosotros.
Agradezco la ayuda del grupo.
Ya he terminado por hoy.

Le dieron un gran aplauso, porque se dieron cuenta de que había hecho un gran esfuerzo para romper el hilo hablando.
Es muy importante abrirse.
Es la mejor manera de sentirse partícipe y adquirir seguridad en sí misma y en el grupo.

Otra chica que nunca había hablado, dijo que ella también quería decir algo.

Me llamo Sandra y soy alcohólica.
Llevo casi dos años viniendo a TPA y hoy es la primera vez que hablo.
Soy muy tímida, tengo miedo a la gente, pero al ver que Berta ha sido capaz de hablar, he pensado que si ella puede, yo también.
He bebido desde que empecé a salir con diez y seis años.
Simplemente, era la única manera de estar con gente.
Y así lo he seguido haciendo durante todos los días de mi vida, hasta que un día me emborraché más de lo habitual y tuve un accidente conduciendo.

En ese momento paró en seco, como recordando la angustia del momento.
Enseguida siguió contando lo que le pasó.

No solo me rompí las dos piernas, sino que me hicieron el test de alcoholemia y me quitaron el carnet de conducir.
En el hospital, durante el tiempo que estuve inmovilizada, tuve mucho tiempo para pensar con la cabeza clara y decidí que mi vida era un desastre.
Y aquí estoy, empezando a vivir, como si tuviera una vida nueva.
Muchas gracias a todos.

Otro aplauso.
Lo que contó, explicaba que anduviera con dos muletas y que un chico venezolano la llevara en silla de ruedas a las reuniones.
Todos le agradecieron que hubiera compartido y a Sandra le salieron unas lágrimas, de las que no se avergonzó.

Era muy bonito sentirse querida y comprendida por los compañeros.
Y sobre todo, quizás lo más beneficioso de la terapia, sea aprender a afrontar.
Tal vez en esa palabra, afrontar, en el acto de afrontar, se resuma el cambio profundo que experimenta una persona cuando acude y se compromete con TPA.



1_ Alcohólicos Anónimos (A.A.) es una comunidad de hombre y mujeres que comparten su mutua experiencia, para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.

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